sábado, 3 de diciembre de 2011

Usted puede alcanzar un estilo de vida saludable: Medidas Preventivas

Poner atención y hacer cambios en aspectos de su vida como manejar su estrés, realizar acondicionamiento físico, recibir tratamiento médico, mejorar sus relaciones y su trabajo diario o
laborar como voluntario, puede tener efectos positivos que pueden ayudar mucho a su salud mental y física. No existe un buen o mal camino para hacer estos cambios y usted puede realizarlos a su propio ritmo. El plan adecuado para lograr un estilo de vida saludable es el que
mejor funcione para usted.

Bienestar físico

Poner en práctica hábitos saludables al dormir, comer y realizar actividades físicas no tiene que ser nada complicado, tormentoso o desagradable y puede marcar una gran diferencia en la manera  como se siente. Muchas personas han descubierto que realizar cambios simples como eliminar el  consumo de cafeína o salir a caminar con regularidad, les ha ayudado a estabilizar sus estados de  mínimo.

Sueño
  •  Dormir demasiado o no dormir lo suficiente puede empeorar sus estados de ánimo. Mantenga un horario regular para dormir, siempre que le sea posible. Programe una alarma si es necesario y trate de levantarse a la misma hora todas las mañanas, incluso los fines de semana, y acuéstese  proximadamente a la misma hora por las noches. Si tiende a padecer de insomnio, trate de evitar  las siestas durante el día, pues éstas pueden alterar su sueño por la noche.
  • Adopte una rutina o realice actividades a la hora de irse a dormir que le permitan olvidarse poco a poco de su día y sentirse relajado cuando se vaya a acostar. Trate de hacer ejercicios de relajación para conciliar el sueño.
  •  Evite tomar medicamentos sin receta médica para dormir, a menos que su médico se los haya recomendado y esté monitoreando la forma cómo los está tomando.
  •  Evite la cafeína, sobre todo acercándose el final del día. Revise los ingredientes, ciertas sodas y tipos de té pueden contener la misma cantidad de cafeína que una taza de café.
  • Comer bastante puede mantenerle despierto; los refrigerios ligeros pueden ayudarle a dormir
  • De ser posible, evite trabajar hasta tarde por la noche o aceptar un trabajo en el que tenga que hacer turnos nocturnos. Si no le queda otra alternativa, trate de trabajar la misma cantidad de horas todas las noches para que se pueda acostar a la misma hora y dormir la misma cantidad de tiempo cada día.
  • Si se despierta temprano por la mañana y no puede dormirse de nuevo, quizás le ayude levantarse de la cama y realizar una actividad tranquila como leer.
  • Si de repente nota que necesita dormir más o menos horas de lo acostumbrado, entonces usted pudiera estar experimentando síntomas de depresión o de manía. Esté pendiente de cualquier cambio en sus patrones de sueño y hable de ellos con su médico o profesional de salud mental.

Comiendo adecuadamente

  •          Consuma varios tipos de alimentos al día para que obtenga la energía, proteínas, vitaminas, minerales y fibra que necesita. Incluya muchos vegetales y frutas (preferiblemente crudas) y granos integrales.
  •       Modere su consumo de grasas, colesterol, azúcares y sal.
  •          Beba al menos ocho vasos de agua al día y más si hace ejercicio. Si está tomando ciertos tipos de medicamentos, es posible que necesite mucho más agua. Consulte con su médico o farmacéutico.
  •          Modere su consumo de bebidas alcohólicas y cafeína, o mejor aún, evítelas por completo.
  •          Evite las dietas rigurosas que le prohíben ingerir alimentos del todo o que le prohíben consumir uno o más grupos de alimentos. En vez de adoptar dietas radicales, combine la actividad física regular con porciones más pequeñas de comida, si está preocupado por su peso.
  •          Esté pendiente de cambios en su apetito. Hable con su médico sobre cualquier cambio que se presente.
  •          No se salte ninguna comida, aunque su nivel de energía y apetito estén bajos.
  •          Si tiende a comer más de la cuenta, identifique los factores causantes de estrés o factores desencadenantes que pudieran causar este problema.
  •          Consulte con su médico o terapeuta formas de evitar o enfrentar estos factores desencadenantes. Quizás le sea útil anotar lo que sentía o sucedía al momento de comer demasiado, para que esto ayude a determinar sus factores desencadenantes.
  •          Tenga a mano alimentos que sean saludables, rápidos y fáciles de comer como frutas frescas, yogurt, pan integral, galletas integrales para aquellas ocasiones en las que esté apurado o en las que no se sienta con deseos de preparar una comida. Trate de programar ir de compras de manera regular, de manera que no tenga que consumir comida rápida o chatarra sólo porque tenga hambre.
Ejercicio
  •          Elija una rutina de actividad física que disfrute, una que no se sienta como un quehacer doméstico. Puede que quiera escoger varias actividades para tener variedad.
  •          Concentre su atención en lograr que ésta sea una experiencia lo más placentera posible. Por ejemplo, si se siente muy tímido como para hacer ejercicio en un gimnasio o en lugares abiertos, comience realizando esta actividad en casa. Si cree que necesita motivación adicional o compañía, trate de hacer ejercicio con un amigo o un familiar.
  •          Consulte con su médico antes de empezar cualquier régimen de ejercicio. No escoja una rutina de ejercicio que ponga en riesgo su salud. Tenga en cuenta los medicamentos que se encuentre tomando y asegúrese de que factores como una frecuencia cardiaca elevada y sudar bastante, no interferirán con el efecto de los mismos. Puede que necesite tomar precauciones especiales cuando haga ejercicio, como beber más agua, por ejemplo.
  •          Comience despacio y continúe hasta llegar a una frecuencia saludable. Mantenga su propio ritmo para que no agote sus energías ni se desanime pronto.
  •          No pase por alto sus propias limitantes físicas ni haga ejercicio hasta llegar al punto de sentir dolor.
  •          Una buena meta de ejercicio que puede aspirar a alcanzar es hacer ejercicio durante 30 minutos al día, tres veces a la semana.
  •          Incorpore más actividades físicas en su rutina diaria. Tome las escaleras en vez del elevador, bájese del autobús antes de su parada y camine una cuadra más o estacione su vehículo en el extremo más lejano del estacionamiento.



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